Es muy difícil acordarse de un cartel en la pared.

Es muy difícil emocionarse ante una marquesina de autobús.

Es muy difícil no sentirse frustrado cuando empiezan los anuncios.

La publicidad tradicional ha ocupado todos los rincones vacíos de la vida cotidiana, los ha convertido en escaparates, en llamadas de atención. Los anuncios se han vuelto una parte del paisaje, y como parte del paisaje son fáciles de ignorar.

La publicidad al uso es fácil de ignorar
porque ya no nos hace sentir nada.

Los integrantes de La Calle es Tuya creemos que la publicidad tiene un potencial inmenso para sorprender, para seducir, para divertir. Tenemos, como creativos, la responsabilidad de hacer que la vida sea más grata no sólo para nuestros clientes, sino para nuestro público. También, ya de paso, para nosotros mismos.

En La Calle es Tuya hacemos comunicación alternativa para mentes inquietas. Creamos campañas para que sean memorables por interesantes, no por omnipresentes.

Creemos que podemos cambiar la forma de hacer publicidad.

Por ahora lo conseguimos.